21 agosto 2010

Ruralizar la Economía. Salidas a la crisis.

GUSTAVO DUCH GUILLOT

Dice Susan George en su último libro, Sus crisis, nuestras soluciones, que “todas estas crisis proceden de las mismas políticas neoliberales establecidas por los mismos actores (…). Podríamos gozar de un mundo limpio, verde, rico y justo, donde todos y todas pudiéramos vivir dignamente. A su lógica, debemos oponer la nuestra. No es tan complicado si comenzamos por invertir los términos”. Por ejemplo, y ya se ha presentado en estas páginas, frente al paradigma del crecimiento permanente como supuesto motor de desarrollo, hagamos de esta crisis la oportunidad para retroceder unos pasos del camino andado y reprogramar un decrecimiento (no forzado, como el actual) saludable para un planeta caliente.
Bajo esa misma lógica nuestra, ¿qué pasaría si volteáramos –al menos en parte– el esquema dominante que ha llevado al sector primario de la economía de encabezar hasta los años sesenta y setenta las cifras del empleo y de contribución al Producto Interior Bruto a un papel casi residual en las llamadas economías modernas? ¿Qué pasaría si se promoviera ruralizar la economía? O, tomando una propuesta concreta, ¿qué sucedería con el empleo si cuestionáramos las políticas clásicas a favor de la agricultura intensiva en petróleo, por una agricultura ecológica intensiva en mano de obra?
Para ofrecer un pequeño análisis de lo que esta propuesta significaría, tengamos en cuenta unas cifras y unos indicadores.
Cifras. Como sabemos, la población en paro está ascendiendo hasta superar el temido 20%. Mientras, la población activa agraria está en sus niveles más bajos, sin llegar al 5% en el Estado, lo que genera un vacío de pueblos y territorio muy visible por todos nosotros. En los últimos 40 años la población de los municipios de menos de 10.000 habitantes ha pasado de ser el 57% de la población española a tan solo un 23%.
Indicadores. Según datos de la organización Amigos de la Tierra, el Gobierno nos demuestra qué modelo de agricultura está diseñando para el futuro: en el año 2008, en España, se dedicaron 54,3 millones de euros a la investigación en biotecnología agraria y alimentaria (por ejemplo, la de cultivos transgénicos) y 60 veces menos a la investigación en agricultura ecológica, con tan solo 0,9 millones.
Más allá de los demostrados inconvenientes que tiene el modelo de agricultura tecnológica e industrializada (contaminación ambiental, riesgos sanitarios, competencia desleal con los países empobrecidos del Sur, etc.) veamos bajo la lógica
–como dice Susan George– de generación de puestos de trabajo y de producción de alimentos los resultados de cada una de estas agriculturas. Si la comparación la hacemos entre la agricultura ecológica y la convencional (industrializada pero no transgénica) la primera demuestra –según diversos estudios internacionales– un 32% más de capacidad para generar empleo. Por ejemplo, algunos estudios han estimado que la transformación de la producción agraria de Inglaterra y Gales a ecológico supondría un 70% más de empleo en el medio rural. Los datos demuestran que la agricultura campesina y ecológica todavía genera más empleo y tejido económico si se compara con la transgénica. Mientras la agricultura transgénica en España –después de 12 años de fuertes inversiones en el único país europeo donde se permite el cultivo de transgénicos a gran escala– ha generado en torno a 1.950 puestos de trabajo (sumando los generados en las empresas biotecnológicas más los de los agricultores que utilizan maíz transgénico), la agricultura estrictamente ecológica ha generado 14.310 empleos en las empresas del sector más 35.407 productores que nos proveen de alimentos bajo este modelo respetuoso con el medio ambiente.
Es decir, el Gobierno invierte 60 veces más en un modelo de agricultura que genera 25 veces menos empleo que el que demuestra generar la agricultura a pequeña escala y ecológica. Como sabemos, además, el modelo ecológico atrae a gente emprendedora y joven hacia un medio rural despoblado, envejecido y masculinizado.
Considerar otro modelo agrario favorece también las capacidades de nuestro país de suficiencia alimentaria, disminuyendo las dependencias de alimentos importados (la Unión Europea es importadora neta de productos básicos, importa alimentos por un valor de 173.000 millones de euros, mientras que exporta alimentos por 127.000 millones de euros, según datos de la Organización Mundial del Comercio), pues como ha sido demostrado por muchos investigadores la capacidad productiva de la agricultura ecológica no es inferior a la de la agricultura química.
Añadamos pues a las bondades de la agricultura a pequeña escala y ecológica la enorme capacidad de generar empleo sostenible y necesario.
Se podrá argumentar que propuestas que vuelvan la mirada al campo, al tejido económico rural y agrario, son tan solo idealizaciones. Exacto, lo decía John Berger en el epílogo de su novela Puerca Tierra: “Sin embargo, despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; imaginar que los miles de años de cultura campesina no dejan una herencia para el futuro…; todo ello es negar el valor de demasiada historia y de demasiadas vidas…”. Y un poco más allá, es despachar la posibilidad de generar una economía ruralizada, más justa, más dinámica.

Gustavo Duch Guillot es coordinador de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’

Ilustración de Iker Ayestaran


ref. en DOMINIO PÚBLICO, en el Blog de la tertulia hay un enlace a este foro de opinión.

10 junio 2010

Las mujeres de mi generación.......


Palabras de Santiago Gamboa, escritor colombiano.

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, algunas más... y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.
Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…
Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.
Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan…. Herederas de la “revolución sexual” de la década de los 6O y de las corrientes feministas, otras con resabios de 'esas épocas.... que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.
Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades!, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.
Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.
Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte…. “Qué estás pensando?” No le interesa lo que estás pensando!!!
Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 40, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.
Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes” y “compromisos”.
Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.
Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.
Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.
Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por múltiples razones.
Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40,50 inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50… pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.

¡¡Señoras….. les pido perdón por ello….!!!


26 mayo 2010

Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda en Turquía



El alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, divulga en Turquía su modelo de democracia postcapitalista “Marinaleda constituye un ejemplo de que es posible construir hoy la sociedad que queremos para mañana”
Antonio Cuesta de Rebelión



El alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo, finalizó hoy en Turquía una visita oficial de cuatro días invitado por el izquierdista Partido Libertad y Solidaridad (ÖDP), durante la que expuso su modelo de gobierno municipal democrático y anticapitalista. A su llegada a Estambul, Gordillo ofreció una rueda de prensa en la que explicó a los medios turcos las líneas destacadas de la gestión comunitaria en Marinaleda y criticó duramente el sistema capitalista.

Para el dirigente andaluz “el capitalismo es un sistema terrorista porque se basa en la desigualdad, la violencia y la injusticia, que además ha provocado la crisis económica que vive el planeta” y culpabilizó “al egoísmo infinito de la burguesía financiera” de causar “la mayor estafa de los últimos 50 años a nivel mundial”.

Gordillo hizo un llamado a la unión internacional de la clase obrera “como hace la burguesía”, pues “la crisis de los ricos la estamos pagando los pobres” y acabar de una vez por todas con el sistema capitalista y fundar otro modelo en el que el ser humano sea el centro de la economía. Para el líder revolucionario esa alternativa debería tener en cuenta: la nacionalización de la banca; el fin del actual modelo agrario y la apuesta por la soberanía alimentaria; la tierra, el agua y las semillas no pueden ser mercancías sino un derecho de los pueblos; poner la energía al servicio de las poblaciones y no de las multinacionales; considerar la vivienda como un derecho de las familias y las personas y no como objeto de especulación; y el respeto de la naturaleza por encima de cualquier interés económico.

Democracia económica También se refirió a detalles concretos sobre la experiencia de Marinaleda. En este sentido explicó cómo gracias a la lucha sostenida durante a ños contra los terratenientes, la localidad consiguió tierras destinadas a la producción colectiva y a partir de ahí se generó una agroindustria local. Los jornaleros pasaron de trabajar un mes al año a ser cooperativistas de un proyecto colectivo que genera pleno empleo y beneficios para la comunidad. “En Marinaleda hicimos real la máxima de que la tierra es para quien la trabaja”, explicó Gordillo. Los beneficios sociales y económicos son indudables: no hay paro, se frenó la emigración y todos los beneficios revierten en los trabajadores y en el pueblo. Con ello se ha hecho realidad la democracia económica.

Democracia política La propuesta alternativa de Marinaleda tiene también su expresión en el campo de la política, como no podía ser de otra forma. Según explicó su alcalde, la democracia directa y participativa permite que sean los vecinos los que cada día decidan con total libertad sobre sus asuntos. La Asamblea comunal se convierte d e ese modo en el máximo órgano de decisión, por encima del Ayuntamiento, en cuestiones como los impuestos, el presupuesto municipal, la asignación de partidas presupuestarias, los programas sociales, de vivienda, etc. Todos los cargos públicos son revocables por la Asamblea. Los vecinos deciden sobre sus problemas, de forma que Marinaleda funciona como una especie de comuna donde los trabajadores mandan sobre los hechos de su vida, y donde los responsables políticos somos los primeros en la lucha y los últimos a la hora de recibir beneficios. La ética es fundamental en la política, remachó Gordillo.
Democracia social El tercer aspecto fue el de conseguir una democracia social, y en este terreno el programa municipal de viviendas ha sido el principal símbolo de esta conquista. El municipio necesitaba casas pero destinadas a quienes no tenían recursos: los trabajadores y sus hijos. La materialización de este programa son construcciones de 90 m2 , con 3 habitaciones y un patio de 100 m2, para las que el ayuntamiento ha puesto los proyectos técnicos necesarios, materiales y obreros, y el beneficiario su trabajo durante la construcción y 15 euros mensuales una vez finalizada. Pero también se han creado guarderías públicas a un precio aún más bajo que el de las viviendas, instalaciones deportivas y de ocio gratuitas, y un servicio sin coste de atención a mayores ofrecido por voluntarios. La alegría es un derecho del pueblo, y por tal motivo se organizan festivales y los denominados “domingos rojos”, en los que los vecinos ayudan y comparten su tiempo para mejorar los jardines y calles del pueblo.

Alcanzar la utopía Para Gordillo Marinaleda constituye un ejemplo de que es posible construir hoy la sociedad que queremos para mañana. “La utopía no es algo que no se pueda conseguir luchando: la utopía del pleno empleo, la utopía de una vivienda para todos, la utopía de qu e la tierra sea para quien la trabaja, los beneficios para quien los produce y el bienestar para toda la sociedad, la utopía de que no haya ni dirigentes ni dirigidos”. Hay que ser optimistas, recalcó, pues “el optimismo es de izquierdas y revolucionario, y el pesimismo de derechas y reaccionario”.

Crisis española Preguntado por el impacto de la crisis en Andalucía y en el estado español, Gordillo aseguró que la crisis ha dejado al descubierto que el mito del mercado autorregulador es una gran mentira y en el caso español el problema se ha debido a que la economía estaba basada fundamentalmente en la especulación inmobiliaria, “hay 4 millones de vivivendas vacías y millones de personas sin vivienda”. Como solución propuso la unión de la izquierda sindical y política, la lucha y la movilización creativa de la población. “Hay que ir hacia una economía productiva y solidaria” puntualizó. Durante las jornadas del domingo y el lunes Sánc hez Gordillo visitó las localidades de Samandağ y Aknehir, en el sureste del país, donde gobierna el ÖDP desde las últimas elecciones municipales. Ahí mantuvo numerosos encuentros con dirigentes políticos y vecinos para explicar su modelo alternativo postcapitalista.

Ayer martes, como cierre de su visita, tuvo lugar un acto público en Estambul en el que volvió a insistir en la necesidad de la lucha para acabar con el injusto y criminal sistema capitalista. Su exposición estuvo acompañada de un breve documental sobre la historia, el funcionamiento y los logros alcanzados en Marinaleda durante 30 años, y la participación del público permitió ahondar más en determinados aspectos como la organización de las cooperativas, las cuestión de género o la viabilidad del proyecto ante los ataques de la burguesía y el fascismo. Gordillo recordó que sólo se pierden las batallas que se abandonan, y que vencer al capitalismo es una lucha muy dura y difícil pero no im posible.

Antonio Cuesta es corresponsal en Turquía de la agencia Prensa Latina

TIEMPOS DIFÍCILES por Pedro Arrojo




Tiempos difíciles para la democracia

El problema está en que no hay capacidad ni liderazgo político para afrontar los cambios necesarios.


25/05/2010 PEDRO Arrojo, Profesor del Departamento de Análisis Económico de
la Universidad de Zaragoza.

Tiempos difíciles para la democracia cuando, en plena crisis, la ciudadanía percibe que no gobiernan tanto quienes más votos recibieron, como quienes más dinero acumularon. Malos tiempos, cuando quienes mandan son los mercados, ese eufemismo impersonal y misterioso tras el que se esconden respetables nombres y apellidos, que amenazan a los gobiernos y exigen austeridad al pueblo llano a fin de restaurar la confianza de los mercados, es decir, sus espectaculares beneficios empresariales-

En una situación como la actual, no seríamos pocos los que estaríamos dispuestos, de buen grado, a ceder un 10% de nuestro sueldo, reduciendo nuestra jornada de trabajo, para aliviar el drama del paro. Incluso pienso que una medida generalizada de reducción de la jornada laboral, con la correspondiente reducción de salario para quienes ganamos un sueldo holgado, tendría una notable aceptación social. Pero, eso sí, con una triple condición: que el sacrificio se proyectara de forma fiable sobre los necesitados; que la medida fuera parte de un paquete en el que los que más ganan pasaran a contribuir al esfuerzo colectivo por delante y de forma proporcional a su riqueza, y, finalmente, que hubiera un liderazgo político creíble y moralmente consistente.

Esta última premisa no es baladí, sino absolutamente esencial. Zapatero ganó sus primeras elecciones con un enorme capital de prestigio moral al hacer posible lo políticamente incorrecto, pero masivamente reclamado por la gente: traer de vuelta a las tropas de Irak. Sin embargo, por desgracia, me temo que ese prestigio se desmorona de forma lamentable.

Desde mi punto de vista, apenas si hemos asistido a los primeros capítulos de esta crisis global. ¿Cómo puede explicarse que se hayan esfumado miles de millones de euros de dinero público, inyectados al sistema financiero privado, para dinamizar el crédito, sin apenas conseguir liquidez financiera? Solo hay una explicación: que los bancos y cajas, incluso los pretendidamente saneados, conscientes del enorme agujero generado por sus operaciones de ingeniería financiera, optaron por rellenar una parte del agujero, aunque fuera mínima, antes que liberarlos hacia el sistema productivo en forma de créditos. Y esa situación la conocen no solo los bancos, sino también los grandes capitales, a buen recaudo en paraísos fiscales (de nuevo otro eufemismo que no hace sino ocultar las vergüenzas del sistema). En estas condiciones, no es esperable que esos capitales, conociendo la realidad inconfesada del sistema financiero, vayan a lanzarse a la arena productiva a corto o incluso a medio plazo. Y lo que es más grave, la capacidad de las finanzas públicas, en el plano global, dispone en estos momentos de muy poco margen tras los esfuerzos realizados. Dicho en otras palabras: la vulnerabilidad es extrema, como se ha demostrado con Grecia, que, siendo una pequeña economía, ha estado a punto de desencadenar una nueva reacción en cadena imparable, no solo a nivel europeo, sino mundial.

Esta crisis está evidenciando el error que ha supuesto mitificar las virtudes del mercado bajo el enfoque neoliberal imperante. Tendríamos que concluir que con el dinero no se juega. Y, sin embargo, hemos dejado que los especuladores jueguen a placer, amparados por proclamas y principios de libre mercado. Hemos dejado que los bancos privados, y no solo los bancos centrales (en nombre del Estado y bajo su control), produzcan dinero en forma de papel, a través de múltiples productos financieros- El resultado ha sido que los agujeros de falsa riqueza han socavado los cimientos de la economía mundial, y más aún los de una economía, como la española, colgada de la especulación inmobiliaria de la que nadie quiere hablar ahora, y menos asumir responsabilidades.

El problema está en que no hay capacidad ni liderazgo político para afrontar la envergadura de los cambios necesarios. Y, sin duda, tal déficit tiene que ver con el hecho de haber cedido el poder político a quienes tienen el poder económico. Solo así puede explicarse que los mercados tengan más poder que los pueblos y que los parlamentos. Solo así puede explicarse que los sumos sacerdotes de las finanzas mundiales, y por supuesto de nuestras finanzas nacionales, que nos llevaron al desastre, sean quienes pretendan marcar la senda de la superación de esta crisis dando lecciones e incluso amenazando con males mayores a los pueblos (ignorantes nosotros) e incluso a los gobiernos.

Me temo que vendrán tiempos peores, y no paso por ser pesimista- Y es que, desgraciadamente, solo tras un colapso financiero global, los líderes mundiales se atreverán a mirar a los ojos a esta crisis financiera, que es económica, social, ecológica y, en última instancia, política y ética. Pero solo cuando no quede otra opción. Y mientras, se seguirá jugando a recuperar la confianza de los mercados sin atrevernos a mover el trono de los poderes financieros, de esos bancos donde todos tenemos nuestros sufridos ahorros.

CAMBIAR DE CARBURANTE


CAMBIAR DE CARBURANTE


Una de las cosas que no se debe hacer, según mi criterio, al analizar la crisis, sus orígenes, sus consecuencias y sus posibles salidas es meternos en un debate sobre buenos y malos. Porque si erramos en el diagnóstico, será más difícil encontrar la terapia adecuada.

El problema principal, en mi opinión, es que el principal carburante que mueve nuestra sociedad a producir bienes y servicios, es la obtención del beneficio privado, de tal modo que quienes pueden y quieren, establecen sus propios criterios para producir unas cosas y no otras, y para producirlas en una cantidad y precio determinados. Estas personas no tienen la obligación de que todo el mundo reciba los beneficios de su iniciativa, sino sólo de producir lo que quieran, en la cantidad y al precio que les haga obtener el mayor beneficio con el mínimo coste. Quienes no puedan pagar el precio del producto o servicio, se quedarán sin él.

Existen también comerciantes, autónomos y pequeños empresarios que se ven obligados a utilizar, quieran o no quieran, el mismo carburante, lo que les lleva a autoexplotarse para poder salir adelante. Las grandes superficies y las franquicias se comen a los pequeños comercios, los autónomos son explotados sin piedad, debiendo trabajar más que un reloj, y los pequeños empresarios se ven abocados a unirse para conseguir estructuras comerciales y precios competitivos.

El carburante del beneficio privado tiene residuos tóxicos, como el egoísmo, y efectos secundarios, como la concentración de dinero, y consecuentemente de poder, cada vez en menos manos, que van limitando cada vez más el poder de la gente que no lo tiene, y por lo tanto su libertad.

La tesis que defiendo es que el beneficio privado, el principal carburante que hacer mover la sociedad occidental, no sólo no resolverá los problemas del planeta, sino que, además, ignora y hunde en la miseria, en las enfermedades y la muerte a una parte muy importante de la población mundial, y nos hace caminar hacia el agotamiento de los recursos naturales. Hay que buscar otro carburante más limpio, otro carburante que nos lleve a mirar a las personas a los ojos y no a su bolsillo, otro carburante que mire a las personas por lo que son y no por lo que tienen. Un carburante que no nos obligue y que no nos incite a consumir por consumir, porque no se es más feliz por consumir más. De hecho, las cosas más importantes de la vida no se pueden comprar con dinero.

Hay que buscar donde está esa fuente de energía que nos haga trabajar no para ser más ricos que los demás, o para ser más poderosos que ellos, sino para sentirnos bien con el trabajo hecho, para sentirnos útiles, para compensar mejor al que más se esfuerce, y no para que nos robe el futuro quien tiene la sartén por el mango. Un carburante, en fin, sin contraindicaciones ni efectos secundarios.

Ese carburante es la solidaridad. Seguramente es una fuente de energía aún escasa, o por lo menos no suficiente, pero, como el conocimiento, tiene la virtud de poder reproducirse sin que el que te la ofrece la pierda. Bajo mi punto de vista, necesitaríamos mucha de esta energía limpia para cambiar las cosas, muchas personas que utilizasen esa energía renovable para llevar a cabo las tareas que la sociedad necesita.

Y no nos vale sólo criticar. Hay que ponerse en marcha. Porque muchos debemos tomar la iniciativa para decidir qué producimos, en qué cantidad y con qué objetivos, con la energía del carburante limpio. Parafraseando a Antonio Gramsci, quienes pensemos en un futuro solidario nos tendremos que instruir, porque hará falta toda nuestra inteligencia, nos tendremos que conmover, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo, y nos tendremos que organizar, porque será precisa toda nuestra fuerza.

Si no lo hacemos, se seguirán fabricando cosas y ofreciendo servicios con el carburante sucio de egoísmo personal, con sus efectos secundarios. Nos obligarán a consumir para hacer más ricos a los ricos, con la excusa de darnos algunos puestos de trabajo. Pero la riqueza no llegará a todas las personas, se concentrará en pocas manos y cada vez la democracia podrá decidir menos cosas. Llegaremos a ser esclavos del dinero sin habernos dado cuenta. Si es que no lo somos ya.

Teruel, 25 de mayo de 2010

José María Martínez Marco

Coordinador IU Teruel

15 mayo 2010

Otra lectura de la crisis económica. ¿ y TÚ QUÉ OPINAS?


VICENÇ NAVARRO

La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical. Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.

Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.
Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.
Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.
Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de cualificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses. Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU.
Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando . En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.
El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la
banca. Así de claro.


Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy
en The Johns Hopkins University

14 mayo 2010

Funcionarios públicos y sueldos congelados




En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.

Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente,
trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.

Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer
ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada
sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.

Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el
sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil
viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los
dedos.

Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables
con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y
juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los
estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches
refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué
estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...

“España va bien”.

Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España
va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza
de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una
mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del
momento crucial y temible de los exámenes.

Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han
de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se
benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.
Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron
dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la
especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y
comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a
empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios.

Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico.
Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los
cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores
que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros
mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar
la crisis y son unos “privilegiados”!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor