18 junio 2007

DE CURAS ROJOS. En el "PAIS" del domingo 17 de Junio del 2007



De curas rojos,
misas de Estado y de barrio


QUINTÍN GARCÍA GONZÁLEZ 17/06/2007

¿Es que acaso son iguales el grupo humano que participó, presidido por el cardenal Rouco, en la misa de Estado de la boda del Príncipe y el que forma la parroquia de San Carlos de Entrevías? En la boda del Príncipe estaban todos los principales del país. En la parroquia se suelen mover cristianos de extracción y conciencia popular, personas del ámbito de la marginación, Madres contra la Droga, Traperos de Emaús, excluidos sociales.
¿Son semejantes este grupo humano y el que, presidido por el cardenal Rouco, celebró la misa de la boda de la hija de Aznar, formado por muchos de los peces gordos del poder económico, político, la llamada gente guapa y pija de la sociedad nacional e internacional, a los que vimos en los periódicos hacer confesión de fe económica y social nada evangélicas, y en las revistas del corazón hacer exhibición de sus grandes e injustas fortunas, de sus fiestas, despilfarros y hasta de sus obras de caridad insultantes? ¿Se parecen en algo el grupo de Entrevías y el de cardenales, obispos, monaguillos mil, guardias suizos, banqueros y cuerpo diplomático del Estado vaticano, diseñadores de magnificentes ceremonias religiosas egipcias, jefes de todos los Estados del mundo -incluido el Bush de la guerra de Irak condenada por el difunto-, de los grandes movimientos de espiritualidad neoconservadora y papista que ponen a disposición de la mayor honra y gloria del Vaticano sus grandes plataformas y medios para llenar plazas y magnificar actos con multitu des cautivas?

¿Son los mismos quienes asisten a la eucaristía ilegal -por creativa, expresiva, provocadora- y los miles y miles de fieles -tampoco tantos, según las estadísticas- que asistimos a la repetida y repetida misa de 12 dominical, costumbrista, desgranada en un lenguaje oficial e impuesto, amordazados sus participantes por leyes y rúbricas litúrgicas ajenas, inadaptadas y angelicales? ¿Tienen las mismas preocupaciones vitales, las mismas sensibilidades, parecidas ideas sociales? ¿Usan los mismos templos; invierten en sus instalaciones y palacios y catedrales las mismas millonarias cantidades; tienen las mismas riquezas en vasos sagrados, en arte, los mismos periódicos, radios, revistas? ¿Tiene el cardenal Rouco -condenador del lenguaje y las formas celebrativas propias de la comunidad de San Carlos-, miembro de esas élites que celebran las misas de Estado y similares, ocupado en altas reuniones y en refundir todos los días el ideario cristiano de la Cope para adaptarlo a las exigencias mediáticas, políticas y económicas de sus principales voceros y grupos de presión, tiene, digo, la misma sensibilidad y lenguaje de los sectores populares y excluidos de Entrevías? ¿O al menos conocimiento y capacidad para entender esos lenguajes? ¿La misma experiencia, entrega, disponibilidad a lavar los pies y a curar que José, Javier y Enrique, sacerdotes de la parroquia?


Es obvio que no son iguales, ni parecidos en sus formas de vida, en sus sensibilidades, en sus lenguajes en suma, los miembros de San Carlos y los usuarios de la boda principesca, o los amigos del señor Aznar y su hija, o el mismo señor cardenal, o los participantes del esplendente y magnificente entierro de Juan Pablo II y la consiguiente entronización del actual Papa reinante. Ni de la gran mayoría de los que vamos a las misas de 12 los domingos y fiestas de guardar. Y si somos tan distintos, ¿cómo entonces poder recitar, unos y otros, el mismo credo con sus redacciones alambicadas y sus formulaciones filosóficas y medievales? ¿Cómo pedir perdón con las mismas palabras y gestos el fariseo y el publicano, el ladrón de alto standing, civil o vaticano -asunto Banco Ambrosiano-, participante en una de las misas antes citadas o el chaval que roba un reloj de mercadillo para vender y comprar luego mierda con que inyectarse? ¿Cómo hacer los mismos gestos, decir las mismas expresiones, usar los mismos símbolos, si queremos que éstos digan algo a personas tan distintas? ¿Cómo experimentar la fraternidad unos y otros con intereses tan contrapuestos y sin que las palabras evangélicas queden domesticadas y devaluadas, convertidas en pamplina para álbumes de bodas, o de hieráticas, faraónicas retransmisiones televisivas urbi et orbi, bien cantadas y perfumadas de incienso? Si somos tan distintos ¿cómo no entender, y respetar, y hasta aplaudir el derecho personal y grupal al lenguaje propio, creativo, expresivo en las celebraciones? Por coherencia sociológica, lingüística e intelectual, pero sobre todo por fidelidad al Cristo de la Última Cena en un barrio de Jerusalén.

El cardenal ha dado para anular oficialmente las celebraciones de la parroquia -¡cómo separar actividad misericordiosa y celebración y compromiso!- razones litúrgicas. Estoy convencido de que la condena no ha sido por razones litúrgicas, al fin y al cabo cambiantes, adaptables a culturas y tiempos (Vaticano II), sino de espiritualidad, es decir: por una forma de vivir, sentir y expresar la herencia del Señor Jesús. Esa espiritualidad de Entrevías escuece y cuestiona las espiritualidades de los sanedrines eclesiásticos. Y las de cuantos estamos instalados en este catolicismo de misa de 12 reglada y privilegios históricos; en esta religiosidad precristiana del Templo, de la Ley y del Sábado.

Aún una pregunta final: ¿qué misas actualizan mejor la Cena Última del Señor Jesús, que sería el primer criterio?: ¿las misas de Estado arriba señaladas o las de la comunidad de San Carlos? ¿Quién cumple mejor la herencia del Maestro: "Haced esto en memoria mía", después de lavarles los pies? San Carlos, sin ninguna duda. Y, encima, ellos -populares y excluidos, sencillos, bienaventurados- no se atreven a prohibir al cardenal sus misas de Estado.

Quintín García González es sacerdote dominico y periodista, autor de Carne en fulgor, último premio Kutxa de Poesía Ciudad de Irún.

12 junio 2007

LA IZQUIERDA de Antonio Aramayona

Este artículo se publicó antes de las elecciones

IZQUIERDA

Ahora que se aproximan las elecciones, está llegando a su fin una etapa más en la carrera hacia el centro: al parecer, todos quieren ocupar el centro, para captar así lo votos del supuesto ciudadano con mentalidad media, gustos medios, intereses medios, problemas medios y aspiraciones medias. Las recientes elecciones presidenciales francesas han girado, según todos los comentaristas, alrededor del anhelado centro, y el propio José Borrell interpretaba hace unos días en estas mismas páginas la política europea desde lo que él denominaba “la tentación centrista”.

Supongo que nuestros políticos no habrán olvidado por qué y para qué están metidos en los asuntos de la cosa pública, incluso cuando lanzan sin descanso su caña de pescar para conseguir abundantes y suculentos votos en ese centro ideal. Tampoco habrán olvidado quizá que para llevar a cabo los programas es preciso tener el poder de realizarlas, pero el poder, por sí mismo, no constituye ninguna meta. Uno no es político por tener el poder (mucho menos para tenerlo), por la misma razón de que uno no es escritor por tener un bolígrafo.

Ahora que se aproximan las elecciones y ya quedan menos cosas por inaugurar, es tiempo también de que cada cual se ponga en su sitio. Y, si no lo hace, de que lo pongan en su sitio los ciudadanos. De hecho, mi amigo Ángel lleva ya unas cuantas semanas enfrascado en analizar las posiciones políticas existentes. De un conservador, por ejemplo, mi amigo Ángel no espera nada, salvo que sea honesto, relativamente feliz y que no gane las elecciones. Ahora bien, de quien se sitúa en eso que antes se denominaba, sin anestesias ni rodeos, “izquierda”, espera que al menos no sufra un ataque agudo de amnesia.

La izquierda amnésica, sin utopías en su horizonte, no es izquierda ni es nada. La utopía no consiste en un mundo de sueños imposibles y al margen de la realidad, sino en la aspiración que todos tenemos a la realización plena de algo (amor, política, sociedad, trabajo, vivienda, educación, ocio, etc...), el impulso de la realidad concreta hacia lo óptimo, hacia lo cabalmente desarrollado. Es preciso que la izquierda ofrezca sin complejos utopías y apueste realmente por hacerlas efectivas. De no hacerlo así, la utopía languidece entre la cachaza de la resignación.

La utopía quiere vivienda y trabajo dignos para todos, educación de calidad y sanidad de calidad para todos. No se contenta, en nombre del realismo y del pragmatismo, con proclamar sus metas con sordina. La izquierda no ha de aceptar los beneficios ingentes de las grandes empresas, un solo piso vacío sin motivo, la desigualdad consentida entre los trabajadores y los seres humanos, cualquier contribución a la carrera de armamentos, al comercio de armas o al mantenimiento de guerras y conflictos injustos. La izquierda no ha de aceptar centros de enseñanza privados pagados por el erario público, pero que de hecho sirven solo a las clases sociales que no quieren verse mezcladas con una parte del alumnado y de la sociedad que consideran contaminantes.

La utopía no se siente cómoda con corsés, vallas y fronteras. No es casual que la izquierda tenga a la Internacional por su himno identitario. Aprecia los valores de cada país y de cada pueblo, pues enriquece sus señas y su historia, pero al mismo tiempo es irrenunciablemente internacionalista: sabe que nada estará completo mientras un solo ser humano y un trozo del planeta sufran injusticia y explotación. La izquierda debe considerar el déficit cero y el PIB de la nación, pero mucho más el comercio internacional justo, los derechos humanos universales, las reivindicaciones justas de los más desfavorecidos.

Quizá algunos bienpensantes que chapotean en la bonanza de sus prebendas se mofen de las utopías de la izquierda, y consideren a sus miembros locos ignorantes. Frente a ellos, la izquierda debe proclamarse con firmeza y fiereza partidaria del librepensamiento, del laicismo, de la socialización de los servicios y los medios de producción básicos del país y del mundo, del pacifismo sin paliativos. La izquierda está por un mundo donde todos, sin excepción, sean libres, iguales y dueños de sí mismos. La izquierda está por la lucha de clases mientras haya una clase que viva a costa del pueblo y de los trabajadores.

Si todo esto le parece excesivo a algunos y tratan de encontrar cobijo en el omnímodo centro, tienen todo el derecho a ser y estar donde deseen, pero sin crear confusión y sin ataques de amnesia.

02 abril 2007

“ARAGÓN CONTRA LA ESPECULACIÓN URBANÍSTICA”

Sábado 5 Mayo: MANIFESTACIÓN

20.00 HORAS GLORIETA DE SASERA DE ZARAGOZA

“ARAGÓN CONTRA LA ESPECULACIÓN URBANÍSTICA”

EN DEFENSA DE LAS MONTAÑAS DE ARAGON

POR UNA VIVIENDA DIGNA

POR LA PROTECCIÓN DEL TERRITORIO

POR UNA CIUDAD SOSTENIBLE Y HABITABLE

POR LA CONSERVACION DE NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL

Las gentes de esta tierra hemos recibido al nacer un patrimonio colectivo de valor incalculable: Aragón, el territorio en que habitamos. El lugar en donde se ha hecho posible nuestra Vida y nuestra existencia.

Hasta nuestros días, todas las generaciones han cedido este patrimonio a las siguientes con más o menos desperfectos, pero sostenible y habitable. Hoy puede que estemos a punto de romper esa cadena de transmisiones y legar un mundo herido por tantos proyectos urbanísticos insostenibles que sea imposible vivirlo con auténtica garantía de futuro.

Nunca en la historia se ha realizado una ocupación del suelo tan extrema como la actual, tanto por su extensión como por el impacto destructivo sobre el legado recibido. Nunca nuestra economía fue tan dependiente de un solo sector, la construcción, refugio del capital más especulativo y generador del empleo más precario y con menor proyección de futuro.

Aragón sufre ya las secuelas de la especulación urbanística concretadas en la expansión de Zaragoza, como una mancha de aceite, dispuesta a ocupar todo el valle del Ebro. Nuestra alta montaña sufre la invasión de las grandes urbanizaciones y la destrucción de santuarios naturales de incalculable valor. La deuda histórica pendiente con la montaña aragonesa, despoblada y sembrada de grandes embalses, se acentúa hoy con el expolio de su suelo y sus parajes naturales.

Y, en medio de esta fiebre urbanística (el estado español construye más viviendas que Francia, Alemania y Gran Bretaña juntas), cada vez más personas no pueden acceder a una vivienda digna.

Este modelo de” subdesarrollo”, inédito en la Unión Europea, contribuye a que el efecto invernadero cambie radicalmente el lugar en el que nacimos y lo vuelva agresivo para la vida.

El desarrollismo inconsciente en el que vivimos no es sostenible. Debemos dejar de entender el patrimonio heredado como una mercancía. Si seguimos hasta el final esta lógica especulativa aplicada al territorio, seguro que habrá unas cuantas personas muy ricas y seguro que logramos la destrucción de nuestro medio.

Ante la celebración de las próximas elecciones, esta manifestación quiere ser un potente toque de atención a la clase política para que asuma cambios estructurales en las líneas de gestión del gobierno local o autonómico. Queremos un compromiso firme contra la especulación urbanística y en favor de un Aragón con futuro, donde sea posible vivir, pero también donde merezca la pena vivir: hermoso, saludable, amable. Es lo que todos los seres humanos hemos conocido hasta ahora. Las generaciones futuras tienen derecho a lo mismo.

Las organizaciones asistentes adoptaron este documento como borrador del folleto con que será convocada la manifestación. Desde esta fecha se da un plazo hasta el martes 10 de abril para introducir las modificaciones que se puedan proponer. Debereis tener presente que el texto debe ser breve para facilitar su lectura ampliamente. Para la elaboración del manifiesto propiamente dicho se abre un periodo más largo de tiempo.

A fin de financiar esta convocatoria se solicitará a las organizaciones participantes aportar 25, 50 0 100 euros, en función de su capacidad económica. Aquellas pequeñas asociaciones carentes de medios no serán excluidas de participar en la convocatoria.

También se comunicó a los miembros o representantes de partidos que la convocatoria estatal acordó excluir la firma de partidos, ante la inmediata realización de la campaña electoral a las próximas elecciones de mayo. Los partidos podrán expresar su postura ante la convocatoria a través de sus propios medios. Se propuso también que su presencia en la manifestación sea discreta, evitando se convierta en una "competencia" de banderas partidistas.

Sobre la posibilidad de realizar convocatorias similares en Huesca y Teruel, la representante de Ecologistas en Acción ofreció su gestión para llevar adelante esta propuesta a través de sus organizaciones federales en las ciudades hermanas.

La próxima reunión para acordar texto de convocatoria, etc.. tendrá lugar el martes 10 de abril, a las 8.00 tarde, en la Federación de Barrios de Zaragoza, c/ San Vicente de Paúl 26, 2º

Sin más nos despedimos con un saludo.


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01 febrero 2007

30 años del Asesinato de los ABOGADOS LABORALISTAS DE ATOCHA.


Los abogados de Atocha

El pasado mes de enero se han cumplido 30 años del asesinato de varios abogados laboralistas en su despacho de la madrileña calle de Atocha, un aniversario echado un poco al olvido, quizás porque insistir en su recuerdo contradice esa imagen fuerte y extendida de la transición política como un proceso pacífico, modelo de reconciliación y de cambio político bien planificado y consensuado por una clase política ejemplar.

Los asesinatos de la calle Atocha, al carecer de autorías islamistas o etarras, parecen, pues, pasar al olvido de la memoria pública, pero no deben de ser desatendidos por los historiadores, en la medida en que la historia es una forma de saber diferente de las maneras de recordar; hasta el remoto Séneca afirmaba que “una cosa es recordar y otra saber”, en epístola dirigida a un tal Lucilio.

De modo que conviene saber (para bien recordar) que aquellos crímenes políticos constituyeron el primer acto terrorista que puso en peligro el proceso iniciado con la Ley para la Reforma Política y que condujo a las elecciones de junio del 77. Pero la estrategia de la extrema derecha de debilitar las instituciones e intimidar a los ciudadanos acabó consiguiendo exactamente lo contrario, levantar una oleada de solidaridad con el Partido Comunista de España, el cual, todavía ilegalizado, dio pruebas de su fuerza en una primera manifestación multitudinaria presidida por banderas rojas: el entierro de sus militantes fue vivido por el PCE como símbolo de la reconciliación nacional que habían propugnado desde los años cincuenta.

Los compañeros de Atocha fueron las víctimas de un intento planificado por ciertos sectores de la extrema derecha para desestabilizar el proceso de reforma política, frenar las negociaciones gobierno-oposición e impedir la celebración de las elecciones, un asalto a la democracia en toda la regla ya ensayado por tramas negras y militares en la Italia de mediados de los setenta.

Uno de los supervivientes de la matanza, Alejandro Ruiz Huerta, escribió un emocionado libro (“La memoria incómoda. Los abogados de Atocha”, 2002), en el que testimonia lo difícil que le resultó poner por escrito sus recuerdos, de modo que tuvieron que pasar 25 años para que pudiera comenzar a elaborar y transmitir su testimonio, una vivencia que conduce a otra reflexión más amplia, pues suele suceder que muchas experiencias históricas colectivas, al igual que tantos episodios de biografías personales, pasen por una etapa, mas o menos larga, de olvido, tanto más cuanto más conflictivas hayan sido para sus protagonistas, hasta que, en el mejor de los casos, comiencen a ser reconstruidas.

Nuestro superviviente de Atocha pasó por una experiencia que muchos han conocido antes que él: Jorge Semprún, que hubo de esperar hasta 1995 para reflotar la parte reprimida de su memoria de Buchenwald, como Primo Levi tardó veinte años en publicar “La Tregua”, con su experiencia de los Läger, o el judío vienés Jean Améry, que acabará suicidándose como Levi, esperó hasta 1966 para dar a luz su tremendo testimonio sobre Auschwitz (“Más allá de la culpa y la expiación”), igual que el Nobel húngaro Kertézs hizo en 1975 con su libro “Sin Destino”. Sin ir tan lejos, el altoaragonés Mariano Constante comenzó a escribir y difundir sus experiencias en 1971, a los 25 años de su salida de Mauthausen, animado a ello por algunos amigos como Artur London, el comunista checo que estaba recordando por las mismas fechas en “La Confesión” (1968) el proceso estalinista al que había sido sometido. Todos ellos tuvieron, antes pero al igual que Alejandro Ruiz, la obsesión de preguntarse porque ellos vivían y los otros no, porque muchos, u otros, tuvieron que morir para que ellos pudieran sobrevivir, de “no poder quitarse de encima esa mentirosa culpabilidad por no haber muerto”, en palabras del abogado de Atocha.

Y algo similar sucede de forma colectiva en las sociedades, que también parecen experimentar fases de olvido terapéutico, como la Alemania de la posguerra, olvidada, como Italia, de su pasado nazi hasta los años ochenta. En Francia lo que se había borrado era la envergadura real del colaboracionismo con el nazismo y con Vichy; en toda Europa se desplegó una avalancha historiográfica y editorial sobre tantos pasados ocultados, colectivos y personales.Y esto es lo que está compareciendo, 30 años después, en la sociedad española, un proceso histórico y social ineludible, más profundo que las más simples y visibles instrumentalizaciones del pasado que nos proponen los gestores políticos de la confrontación en el escenario nacional.

Carlos Forcadell Alvarez

- Presidente de la Asociación de Historia Contemporánea


14 noviembre 2006

CORRIDO MEXICANO por Mario Vargas LLosa


Corrido mexicano

MARIO VARGAS LLOSA
EL PAÍS - Opinión - 24-09-2006

De buena se libró México cuando su electorado, en un rapto de lucidez, prefirió, aunque por un número relativamente pequeño de votos, a Felipe Calderón Hinojosa, a su adversario, Andrés Manuel López Obrador, como futuro presidente. A juzgar por lo que ha sido la conducta de este último desde que perdió las elecciones -un verdadero corrido melodramático y payaso, indigno de un país de la importancia política, cultural e histórica de México en el contexto latinoamericano-, hubiera sido arriesgadísimo confiar el poder a quien puso de manifiesto en todas estas semanas tan poco respeto por la voluntad popular y ha estado dispuesto a socavar, mediante asonadas callejeras, esas instituciones democráticas que su país comienza a edificar, por las que ha proclamado su desprecio.

Lastimoso espectáculo del peor tercermundismo -el caudillo tonitronante y mesiánico, las barricadas, los garrotes, la demagogia, el populismo desenfrenado y la amenaza de la fuerza para convertir revolucionariamente una derrota electoral en una victoria- que, por suerte, parece haber desencantado a muchos votantes del ex alcalde de México, pues encuestas recientes indican que si las elecciones se celebraran ahora, López Obrador no las perdería por medio punto, sino por ocho o diez. Lo que significa que, después de todo, la pantomima callejera montada por éste para protestar contra un supuesto fraude electoral ha tenido al menos la virtud de abrir los ojos de muchos mexicanos sobre las consecuencias funestas que hubiera podido tener para México entregar la jefatura del Estado a un líder tan inconsistente e irresponsable.

He leído todo lo que he podido sobre las elecciones mexicanas y estoy seguro de que el gigantesco fraude electoral para robarle la victoria que alega López Obrador no tiene fundamento. Tanto los observadores internacionales como los periodistas extranjeros que presenciaron las elecciones, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE), una institución que hasta ahora había merecido la credibilidad y el respeto de una inmensa mayoría de mexicanos y que ha desempeñado un papel tan importante en el proceso democratizador de México, han descartado de manera categórica que los comicios fueran fraudulentos. Es sin duda cierto que hubo errores, fallos técnicos, sin duda intentos fallidos o logrados de alterar los resultados en determinados centros de votación, algo que es irremediable en un país que sólo ha comenzado a perfeccionar y modernizar sus instituciones democráticas, pero todos los testimonios concurren en señalar que estas deficiencias o tentativas de fraude fueron localizadas e incapaces de distorsionar el resultado final. El candidato derrotado no ha podido fundamentar de una manera plausible sus acusaciones y a estas alturas resulta más que evidente que sus protestas expresaban más la ira y la frustración que la convicción de haber sido víctima de un fraude apoyada en pruebas razonables.

¿Qué va a pasar ahora? ¿Perseverará López Obrador en su empeño de desconocer el resultado electoral, y tras proclamarse presidente electo, designará un gobierno paralelo como ha prometido? Como cuenta todavía con un apoyo popular bastante grande, puede hacerlo y crear de este modo una situación de crisis institucional y agitación social y política crónica que, aunque no consiga derribar al gobierno legítimo, sí puede impedirle funcionar con la mínima eficacia indispensable, es decir, puede sembrar el caos, con las catastróficas consecuencias económicas y sociales que cabe imaginar.

Si así lo hace, el candidato de los pobres y de los marginados contribuirá más que nadie a ahondar la pobreza y la marginación en que está sumida una buena parte de la sociedad mexicana y a frenar, acaso a hacer añicos, un proceso de democratización que México ha venido experimentando luego de setenta años de padecer la dictadura del PRI, desde que el presidente Ernesto Zedillo empezó a desmontar la maquinaria de control autoritario que permitió al llamado Partido Revolucionario Institucional instalar la más larga y astuta dictadura que haya conocido la historia moderna.

Esta democratización es sin duda imperfecta e insuficiente todavía, y tal vez se puede criticar a su primer beneficiario, el actual presidente Vicente Fox, el no haberla acelerado y profundizado todo lo que se esperaba de él, pero es una realidad que sólo un fanático podría negar. México disfruta ahora de una libertad de expresión y una diversificación política que jamás conoció en la era del PRI y en la actualidad, a diferencia del pasado, los resultados de las elecciones no se conocen de antemano, porque éstas han dejado de ser esos grotescos espectáculos en los que el candidato oficial hacía unas intensas campañas luchando contra fantasmas. México ha comenzado a tener instituciones, por fin.

Contrariamente a lo que López Obrador parece creer, las instituciones no son un estorbo para combatir eficazmente contra la pobreza y las injusticias sociales. Por el contrario, sólo ellas pueden crear el marco adecuado para que ese combate sea eficaz y los esfuerzos del Estado y de los particulares no se diluyan y desintegren y, en vez de crear empleo, riqueza y mejorar los niveles de vida de los pobres, sean aprovechados por las camarillas de privilegiados, derrochados por la ineptitud burocrática, o, peor todavía, ayuden a proliferar la corrupción, un cáncer que ha golpeado a México acaso más que a ningún otro país latinoamericano y precisamente porque la "dictadura perfecta" del PRI hizo tabla rasade las instituciones, poniéndolas a su exclusivo servicio.

Es verdad, sin duda, que el problema número uno de México es la enorme pobreza que padecen tantos millones de mexicanos. Se puede decir exactamente lo mismo del Perú, de Bolivia, de América Latina en general y de todo el tercer mundo. Ahora bien, machacar en esa verdad de Pero Grullo no resuelve el problema en absoluto. Se trata de un problema que sí tiene solución, y prueba de ello es que muchos países, regiones enteras del planeta, que eran pobres o muy pobres hace treinta o cuarenta años, han dejado de serlo, y son hoy día prósperas, y a veces muy prósperas. La receta no tiene nada de mágica y se puede formular de manera muy simple: democracia y mercado. España era pobre y es hoy rica, como Irlanda, o, para poner un caso mucho más dramático, Estonia, que, cuando era una colonia de la Unión Soviética, era paupérrima y es, ahora, no sólo una sociedad libre y abierta, sino el país cuya economía crece más rápido que ninguna otra en el mundo. En América Latina, ahí está el caso de Chile, que, desde que cayó la dictadura de Pinochet y se restableció la democracia y se adoptó aquella fórmula, por un consenso nacional muy parecido al que ha gestado la modernización de España, se ha convertido en el país del continente que de manera más sostenida y comprensiva va dejando atrás el subdesarrollo. Y el caso de El Salvador, que en la última década, gracias a sus reformas liberales, ha reducido la pobreza a un tercio de la población.

Hay muchos otros casos que podrían citarse, pero los mencionados bastan para mostrar que las instituciones democráticas son el requisito primero e indispensable para que un país encuentre la estabilidad y la seguridad jurídica que atraen la tecnología, las inversiones y las empresas indispensables para su desarrollo. Pero, para ello tiene que abrirse al mundo, aceptar que la empresa privada es el principal motor de la creación de la riqueza y que el Estado debe actuar con la energía y la lucidez necesarias para garantizar el funcionamiento del mercado, es decir, la vigencia de las leyes, ya que el mercado sólo es competitivo y eficiente cuando se regula gracias a una legalidad justa, neutral y equitativa. Cuando todo ello ocurre un país quema etapas, recupera el tiempo perdido y la pobreza y la marginación comienzan a encogerse y a desaparecer, muy de prisa.

¿Encontrará México ese dinamismo y buena orientación con Felipe Calderón en la presidencia? Hay que desear que así sea, no sólo por México, sino por la reverberación que ello tendría sobre un continente que, una vez más en su historia, oscila en estos momentos entre dos modelos radicalmente enfrentados: el de Chile, que es también el de Colombia, Perú, Brasil, Uruguay y casi toda América Central, y el de Cuba, Venezuela y Bolivia, al que, según todos los indicios, hubiera arrastrado a México López Obrador. Este último modelo, el de la revolución y el populismo, el de la demagogia y el autoritarismo, tiene una robusta tradición en nuestros países y lo han puesto en práctica, a veces con una retórica de derecha y a veces de izquierda, incontables gobiernos. A él se debe que América Latina sea el continente que siempre se queda atrás, el que pierde las oportunidades, el que se empobrece en tanto que otros mejoran. En su campaña electoral, Calderón ha propuesto una política moderna, realista, de clara orientación liberal y de impulso a la democratización, con un énfasis en la lucha contra la pobreza como objetivo primordial. Pero, por desgracia, para que estas buenas intenciones se traduzcan en una política efectiva, le es imprescindible alcanzar unos ciertos consensos nacionales con la oposición, sobre algunos temas primordiales, como la política económica y la acción social, de modo que el Parlamento no frustre, como ha ocurrido en muchas ocasiones con el gobierno de Fox, las iniciativas del Ejecutivo.

¿Entrará en razón finalmente López Obrador y pondrá fin a su insensata política de rechazo de la legalidad y de amenazas subversivas que difícilmente lo llevarán al poder pero pueden paralizar la acción gubernativa y sumir a México en una verdadera behetría? Esperemos que así sea y que el ex alcalde asuma el importante papel que los electores le han impuesto: liderar una oposición que, desde el Parlamento y todas las instancias públicas, no desde las barricadas, ejerza una vigilancia crítica sobre el poder, denunciando sus errores, apoyando sus aciertos, y presentando en todo momento alternativas convincentes a las políticas que considera equivocadas.

El corrido es una linda música, para cantarla, oírla y bailarla; la política debe ser algo más serio.


19 octubre 2006

VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN



Queridos amigos y amigas



El próximo domingo día 15 de octubre a las 22 h.,

comienza un nuevo programa en la 2 de TVE, donde se va a abordar, desde una perspectiva diversa, la situación actual del mundo, intentando despejar dudas respecto de temas como:

¿Quién gobierna el mundo? ¿Cuál es el poder real de los políticos?
¿Sabe Vd. que el volumen de negocios de una sola multinacional essuperior al producto interior bruto de muchos países, incluidos Austria o Dinamarca?
¿Cuál es el papel de los paraísos fiscales que dan cobijo al dinero del crimen o al de la corrupción?
¿Por qué se permiten la existencia de estos territorios sin ley? ¿Cuál es el papel real de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio?
¿Qué pasó realmente en la Argentina para que su economía se viniera abajo?



Estos y otros temas se analizan en el primer capitulo de la serie

"VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN"

a través de la intervención de figuras como :
JOSE SARAMAGO, PEREZ ESQUIVEL,
CARLOS TAIBO, EDUARDO GALEANO, JEAN ZIEGLER, JOSE VIDAL BENEYTO, SAMI NAIR, IGNACIO RAMONET, JOSE BOVE, MARIA JOSE FARIÑAS, FRANCOISE HOUTART, MANU CHAO, GIOVANNI SARTORI, CASALDALIGA, TONI NEGRI, AVI LEWIS, MAYOR ZARAGOZA, FATEMA MERNISSI, VITORIO AGNOLLETTO Y DAVID HELD,

todas ellas voces contra el modo en el que se está llevando a cabo en el mundo el modelo de globalización .

En el primer capitulo titulado "LOS AMOS DEL MUNDO"se analiza el mundo de hoy y la posibilidad de otro mundo más justo. Se muestra material de los documentales LA TOMA, y MEMORIAS DEL SAQUEO. La serie consta de siete capítulos documentales de una hora de duración cada uno, fruto de las conversaciones llevadas a cabo por el director y guionista de la serie, Carlos Estévez, con cincuenta y cuatro relevantes personalidades. Con un lenguaje sencillo y directo se abordan temas como si es posible que una sola potencia pueda dominar el mundo, cómo influye la industria del miedo en los ciudadanos, en manos de quien están los grandes medios de comunicación y cual es su papel, los esfuerzos por un mundo mejor.


En EL SUEÑO DE SIMBAD, se analiza el nuevo panorama laboral en el mundo: las deslocalizaciones de empresas, las grandes áreas de producción mundial (China e India), la inmigración, la perdida de la sociedad el bienestar en Europa, las privatizaciones, la perdida de los derechos laborales, la victoria de la economía especulativa sobre la economía productiva y la política económica neoliberal.

UN MUNDO DESIGUAL, aborda la situación de la pobreza en relación al consumo en el mundo, las áreas de miseria en los países desarrollados, las pandemias, el comportamiento de las grandes multinacionales farmacéuticas en los países en los que un tercio de la humanidad vivecon menos de un dólar al día. Hace poco , el presupuesto de Naciones Unidas era de 1,2 billones de dólares, seis veces menos que lo que los norteamericanos se gastaron en cosméticos.

CAMINO DE LA EXTINCIÓN, nos enfrenta al calentamiento global, a la perdida de millones de especies, a la insensibilidad de los políticos y a la despreocupación de los ciudadanos ante un panorama que ha levantado ya las alarmas de los científicos de todo el mundo quienes opinan que la forma de vida de una parte de la humanidad va a condenar a toda al especie.


LA LARGA NOCHE DE LOS 500 AÑOS, comienza en San Cristóbal de las Casas (México), en enero de 1994, cuando el subcomandante Marcos inicia las revueltas contra la globalización precisamente el mismo día que entra en vigor el Tratado de Libre Comercio entre América del Norte y México, para analizar a través de las voces de los indígenas y de los intelectuales la perdida de la tierra en el mundo, la perdida de la identidad, la uniformidad de las culturas, las privatizaciones y el nuevo panorama en América Latina.


EL SIGLO DE LA GENTE, el séptimo capítulo, que cierra esta serie, se centra en los sucesos de Seattle y Génova, acude al Foro Social de Portoalegre y al de Caracas y plantea si ¿Otro Mundo es Posible? Y como ha de ser ese mundo que ya está naciendo.


La serie VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN, con el subtitulo ¿Otro Mundo es Posible? combina los rodajes en diferentes lugares del mundo, con el archivo documental, con crónicas de los informativos, o trabajos cinematográficos de directores como Win Wenders, Avi Lewis, Pino Solanas, Eric Gandini, Hubert Sauper y musicas de Manu Chao, Jorge Drexler, Monserrat Caballé, Jose Manuel Alfaya, poemas de Mario Benedetti, recitales con Daniel Viglietti, los trabajos contra la pobreza en el mundo de Live 8, o los mimos de Loucas da Pedra de Pernambuco (Brasil).



Creo que la serie puede merecer la pena de ser vista y nos puede ayudar a analizar mejor el mundo que nos toca vivir.



Un abrazo a todos y todas



JR.

"El Encerao"

Este enlace se ha creado para colocar en él, todo tipo de artículos de opinión.